España acelera el almacenamiento energético y aspira a ser potencia mundial en baterías

España avanza para convertirse en la segunda potencia mundial en baterías para la red eléctrica, solo por detrás de Estados Unidos. El impulso responde a una necesidad clara: acompañar el crecimiento récord de la energía solar y eólica con sistemas de almacenamiento eficientes.

El apagón del 28 de abril de 2025 evidenció la falta de baterías suficientes. Sin almacenamiento, el sistema desperdicia excedentes renovables y pierde estabilidad. Las BESS (Battery Energy Storage Systems) permiten guardar energía cuando sobra y liberarla cuando aumenta la demanda. También refuerzan la seguridad ante fallos en la red y reducen el precio de la electricidad en horas punta.

El mercado español de baterías para la red eléctrica moverá 2.000 millones de euros hasta 2030, con proyectos que suman 16.000 MW de capacidad. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima fija un objetivo de 22.500 MW de almacenamiento. España concentrará el 29% de los proyectos previstos a nivel mundial.

La caída del precio de las baterías de ion litio, que bajó un 73% desde 2014, impulsa la inversión. El Gobierno ya ha comprometido 750 millones de euros, junto a 699 millones procedentes de fondos europeos.

Sin embargo, el sector reclama un marco regulatorio claro. Las empresas necesitan conocer cómo se retribuirán estos sistemas y qué papel desempeñarán en la red eléctrica. La regulación determinará la rentabilidad y la ejecución real de los proyectos.

El desarrollo de baterías consolidará la transición energética, reforzará la soberanía energética y convertirá a España en referente global en almacenamiento renovable.